No son más de 4 o 5 horas de lectura, pero cuando acabas este libro sabes que cada minuto ha merecido la pena. Los mares del sur es una oda a la minuciosidad, no hay palabras gratis, ni giros de guión retorcidos para engrosar el lomo de la novela. Cada palabra está elegida con paciencia, creando un rompecabezas de la sociedad española de la transición. Primer acercamiento al “Universo Carvalho”, primer romance desbocado.

Ficha técnica: 

  • Título: Los mares del sur.
  • Autor: Manuel Vázquez Montalbán.
  • Editorial: Planeta.
  • Fecha publicación:17/01/2017.
  • Idioma: Español.
  • Colección:Carvalho .
  • Páginas: 240.
  • ISBN:9788408165859.

Sinopsis: En la Barcelona de 1979, en vísperas de las elecciones municipales, el detective privado Pepe Carvalho tiene que investigar las causas de un misterioso crimen. Un importante hombre de negocios llamado Stuart Pedrell aparece muerto a navajazos en un barrio extremo de la ciudad cuando desde hacía un año todo el mundo le suponía haciendo un viaje por la Polinesia. Desde la alta sociedad al inframundo de los suburbios, la novela traza un intenso cuadro de personajes y ambientes que refleja los conflictos personales y colectivos de la España de entonces. Premio Planeta 1979 (Quelibroleo).

Mi opinión: 

La vida del universitario en estas fechas no da lugar a demasiado tiempo para el ocio, si tu afición es la lectura, este tiempo se reduce aun más, porque después de 8 horas de biblioteca desentrañando el apasionante mundo del Derecho penitenciario, lo último que te apetece es seguir leyendo, aunque el libro que tengas entre manos sea una delicia (casi comestible).

Pese a lo anterior, he podido concluir Los mares del sur. Montalbán me ha sorprendido muchísimo, porque, cuando las expectativas están tan altas, lo normal es acabar defraudado. Lejos de ese sentimiento, todas las pretensiones surgidas de, entre otras cosas, las palabras de Andrea Camilleri, han sido satisfechas.

El retrato social de la transición, para alguien que no la vivió, es absolutamente carnal, físico, palpable entre sus páginas. El desconcierto ante el aluvión de cambios, las añoranzas de tiempos pasados, las tensiones políticas, las heridas no cicatrizadas, Carvalho nos lleva de la mano por todo ello.

El personaje de Pepe Carvalho es sublime, tiene ese encanto extraño de quien sabes que se siente desgraciado (y, en cierto modo, lo es), pero irradia un halo especial, algo que te hace envidiarle en lo más profundo. Es errático y alcohólico, muy arquetípico, pensarán, pero no es así. Montalbán consigue que su antihéroe, con una vida similar a la de muchos detectives de novela, sea completamente especial.

Mención aparte merecen las descripciones gastronómicas, no aptas para estómagos vacíos. Es una exhibición de conocimiento y amor por el arte culinario. Su capacidad para describir platos de la cultura popular es tan reseñable que se editó un libro con las recetas que aparecen en la Serie Carvalho. Les dejo con un ejemplo:

Berenjenas a la crema con gambas

“Multiplicó las manos para puertas y cajones multiplicados, hasta disponer sobre el mármol un ejército de programados ingredientes. Cortó tres berenjenas en rodajas de un centímetro, las saló. Puso en una sartén aceite y un ajo que sofrió hasta casi el tueste. Pasó en el mismo aceite unas cabezas de gambas mientras descascarillaba las colas y cortaba dados de jamón. Retiró las cabezas de gambas y las puso a hervir en un caldo corto mientras desalaba las berenjenas con agua y las secaba con un trapo, lámina a lámina. En el aceite de freír el ajo y las cabezas de las gambas fue friendo las berenjenas y luego las dejaba en un escurridor para que soltaran los aceites. Una vez fritas las berenjenas, en el mismo aceite sofrió cebolla rallada, una cucharada de harina y afrontó la bechamel con leche y caldo de las cabezas de gambas cocidas. Dispuso las berenjenas en capas en una cazuela de horno, dejó caer sobre ellas una lluvia de desnudas colas de gambas, dados de jamón y lo bañó todo con la bechamel. De sus dedos cayó la nieve del queso rallado cubriendo la blancura tostada de la bechamel y metió la cazuela en el horno para que se gratinara. Con los codos derribó todo lo que ocupaba la mesa de la cocina y sobre la tabla blanca dispuso dos servicios y una botella de clarete Jumilla que sacó del armario-alacena situado junto a la cocina.”

Del placer más terrenal pasamos a la demostración de conocimiento literario, con referencias innumerables a autores de toda clase y época. Con bastante importancia en la trama, navegar Los Mares del sur es navegar por la literatura del comunismo de la época, el movimiento obrero es protagonista en la obra como instrumento de representación de la sociedad. De nuevo, como muestra un botón:

La única posibilidad que le queda al capitalismo es la guerra, siempre y cuando se acordara que fuera una guerra convencional, sin armamento nuclear. Ese pacto es muy difícil de establecer. Por lo tanto, no hay salida. Más tarde o más temprano habrá una guerra. Los supervivientes serán muy felices. Habitarán un mundo poco poblado y dispondrán de un acervo tecnológico de milenios. Automatismo y poca población. Jauja. Bastará controlar la presión demográfica para que la felicidad sea cosa de este mundo.

Un libro escrito en 1979 que resiste a la perfección el paso del tiempo. La corrupción y ambición sin límites no hacen al lector contemporáneo alejarse demasiado de la realidad que cada día nos muestran los periódicos. Incluso estos personajes, los corruptos, están cargados de una profundidad llamativa, profundidad que no se traduce en tediosas páginas de introspección psicológica, Montalbán sabe lo que quiere transmitir y qué necesita el lector para recibirlo sin adornos.

El tiempo apremia y los exámenes devoran el calendario con hambre voraz, debo volver a los quehaceres del estudiante, pero antes tengo que recomendar encarecidamente a todo amante de la novela negra, de la cocina, de la psicología y, en general, de la propia vida, que se acerque a este libro, porque Los mares del sur es eso, vida relatada con palabras veraces y, a la vez, deliciosas.

Negros saludos a todos.

Javier Sepúlveda Rubio. 

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