Esta semana os traigo otro comienzo, en este caso el de la serie Harry Hole. Jo Nesbø comenzó su andadura en la novela negra con El Murciélago. Es una novela que mezcla una historia enrevesada de crímenes sádicos y venganzas pasionales, además sirve como carta de presentación del (anti)héroe que protagoniza la saga: Harry Hole. La sensación al acabar es agridulce, aquí os explico por qué.

Nesbø comienza su serie sobre un detective noruego en Australia, con este recurso se sobrepone a la incoherente crítica, pero recurrente, de que no tienen en “su tierra” crímenes como los que aparecen en sus novelas. Desde el principio la cultura aborigen se convierte en la herramienta para arrojar pistas al lector sobre el desenlace final. En este sentido, hay que reconocerle un ejercicio de documentación muy amplio y bien seleccionado, las leyendas de los pueblos aborígenes no se hacen pesadas y otorgan un punto de distinción importante a la obra.

Harry Hole es un personaje más dentro de la narración omnisciente que utiliza el autor, por este motivo, la presentación del protagonista se dosifica a través de sus conversaciones con el resto de personajes. Para mí es sin duda la gran baza de esta serie escandinava, la fuerza de atracción que tiene este alcohólico detective noruego es lo que diferencia esta saga del resto de thrillers producidos en cadena de montaje.

Otro de sus puntos fuertes es la capacidad para narrar las escenas de acción, esto no es algo que yo ansíe cuando comienzo una lectura, pero no todos los autores son capaces de manejar el tempo narrativo para generar tensión en el lector.

Pero, como he dicho anteriormente, la sensación final es agridulce. Esto se debe a el aura de inverosimilitud que desprende la visión general de la trama, sin ser acontecimientos imposibles, sí que son hartamente improbables. Es curioso que dentro de la propia obra se haga una crítica a la novela policiaca tradicional por el olfato del que otorgan a los detectives, sin embargo, el autor no se priva de ningún tipo de artificio para dotar de más espectacularidad a El Murciélago.

Hasta la mitad de la obra la línea argumental es sólida, pero a partir de ese momento los giros de guión son constantes y cada vez más bruscos, esto no tiene que ser necesariamente negativo, pero personalmente es un recurso que me enerva, crea un clima de tal confusión que le permite acabar la historia de mil formas diferentes.

Cuando me preguntan sobre los libros de Jo Nesbø siempre digo lo mismo: “es bueno, pero muy peliculero”. Sin duda es un gran autor, pero creo que está demasiado acomodado en ese cable de equilibrista que ha tendido el mismo: best Sellers escritos para serlo, pero con píldoras que lo elevan de categoría.

En definitiva, es un libro que puedo recomendar sin demasiado pudor, pero si tuviera que recomendar un autor de la ola escandinava, Indriðason y, por supuesto, Mankell,  estarían antes que Nesbø.

Sinopsis: Harry Hole es enviado a Sydney desde Oslo para que investigue el asesinato de una mujer noruega, Inger Holter, cuyo cadáver ha sido encontrado entre oscuras rocas, al pie de un acantilado. La policía sospecha que fue violada antes de morir, pero no se ha hallado rastro alguno de ADN. Harry Hole tendrá como compañero de investigación a Andrew Kengsinton, detective aborigen australiano. Harry comienza a vislumbrar que el caso es más complejo de lo que a priori pudiera parecer, y poco después el equipo de investigación relaciona una serie de desapariciones y asesinatos sin resolver que sugieren que un asesino en serie anda suelto (Casa del Libro).

Ficha técnica:

• Título: El Murciélago.
• Autor: Jo Nesbø.
• Traductor: Bente Gundersen y Mariano González Campo.
• Sello: Reservoir Books.
• Fecha publicación: 2015.
• Idioma: Español.
• Colección: Roja y Negra.
• Páginas: 384.
• ISBN: 9788416195008.

Negros saludos a todos.

Francisco Javier Sepúlveda Rubio.

Anuncios